-La comercializadora verde adapta su estructura, departamentos y servicios para descontar a sus clientes la energía ‘sobrante’ de sus  placas solares.

-Los negocios con contrato 3.0A a los que ya surte UniEléctrica, y en los que está especializada, consumieron 340 GWh en un año

La comercializadora de energía eléctrica proveniente de renovables UniEléctrica ya ha adaptado sus departamentos, sistema informático y su estructura en general para comenzar a compensar al consumidor que tenga una pequeña instalación fotovoltaica por la energía producida y no consumida y la integren en la red, ha informado Diego Montes, director gerente de la comercializadora verde.

El dispositivo general, sin embargo, no comenzará a ponerse en marcha hasta que se conozcan los pormenores de la reglamentación, aún por aprobarse, que desarrolle el pasado Real Decreto 244/2019 del 5 de abril, la normativa que contempla dos grandes innovaciones, para muchos expertos la gran revolución del sector de cara a las próximas décadas: la figura de autoconsumo colectivo (de forma que varios usuarios puedan asociarse a una misma planta de generación) y un mecanismo simplificado de compensación de excedentes, para instalaciones de una potencia entre 15 y 100 kW. Este mecanismo fija que las compensaciones puedan llegar incluso al 100% de la energía consumida por el usuario en ese mes.

 

A la espera de la reglamentación, ya se ha estudiado el impacto que tendrá en el día a día del trabajo de la comercializadora verde, que incluso está perfilando un sistema para reducir la amortización de las instalaciones de autoconsumo, además de encargarse de aspectos como el asesoramiento, interlocución ante las administraciones, cumplimiento de las normas, la propia instalación y su mantenimiento y la gestión de los excedentes que se produzcan, mientras que en los dispositivos ya en funcionamiento solo precisará que la instalación esté legalizada.

Un solo dato del impacto que tendrá el Real Decreto del 5 de abril: en Madrid, los Administradores de Fincas prevén que las ventajas del autoconsumo (coincidiendo con el abaratamiento en la tecnología fotovoltaica en algunos elementos en casi un 95% respecto a hace una década) puede ‘activar’ en esta comunidad autónoma hasta 50.000 tejados en los próximos diez años, según la Unión Española Fotovoltaica.

Las primeras estimaciones de UniEléctrica cifran en decenas de euros al mes de ahorro el importe medio de las compensaciones por excedentes a sus clientes actuales o previstos con los que trabaje, con casos en donde esta compensación pudiera llegar incluso al 100% de la factura, lo máximo previsto por la ley. Todo ello, después de que Red Eléctrica de España comenzara a publicar desde mayo en la web del operador del sistema eSios el precio por megavatio-hora (MWh) con el que se compensará a los autoconsumidores que viertan a la red la energía excedentaria.

Paralelamente, el número de establecimientos e instituciones con contratos 3.0A, los más frecuentes entre pequeñas y medianas empresas (pymes) y autónomos, a los que surte la comercializadora de energía eléctrica de renovables UniEléctrica, 7.317 en total, se está incrementando ya tras la decisión de la empresa de relanzar su atención sobre este segmento de consumidores, tradicionalmente los más olvidados dentro de todo el mercado eléctrico, y en los que está especializada. De hecho, este tipo de clientes supusieron un consumo de 340 GWh durante el pasado ejercicio.

Trabajando en un establecimiento abastecido por UniEléctrica.

Los contratos 3.0A solo suponen 764.000 en toda España frente a los contratos típicos de vivienda que los superan enormemente en número (hay más de 27 millones de contratos 2.0A y 2.0DHA, los más frecuentes en viviendas) y los 110.000 industriales, que destacan por su alto consumo. Así, entre medias queda un segmento de la demanda que lamentablemente no ha tenido toda la atención que su papel como consumidores, económico y social merece, explica Diego Montes, y que encontrarán enormes ventajas con las posibilidades que se abrieron con el Real Decreto del 5 de abril, a falta, eso sí, del esperado desarrollo de esta norma mediante un reglamento.