¡Buenos días y feliz semana eléctrica!

Comenzamos esta calurosa semana eléctrica desde Andalucía, ya que tras el estudio renovables 2050 (enlace a PDF) de Greenpeace hemos conocido que la capacidad de generación eléctrica con fuentes renovables en el territorio andaluz equivale a más de 65 veces su demanda de electricidad. A pesar de la gran vulnerabilidad frente a los impactos del cambio climático, Andalucía también cuenta con un enorme potencial renovable y unos objetivos claros y consecuentes con las recomendaciones científicas para no superar los 1,5 ºC previstos en la ley andaluza de cambio climático, aprobada por todos los grupos parlamentarios.

Greenpeace señala las excelentes condiciones de Andalucía para liderar la descarbonización económica y ser parte de la solución al cambio climático mediante el desarrollo de las energías renovables.

El potencial de generación es tan elevado, que se podría plantear la teoría de cubrir el total de la demanda de la comunidad autónoma con energía renovable, e incluso podría hacerlo con el desarrollo e inversión en una única tecnología (termosolar, fotovoltaica, eólica terrestre, eólica marina o mareomotriz).

“La crisis climática puede literalmente arruinar a Andalucía, pero la principal herramienta para frenarlo, las energías renovables, pueden ser su principal riqueza”, ha declarado Tatiana Nuño, responsable de la campaña de cambio climático de Greenpeace. “La magnitud de este problema requiere de iniciativas colectivas en manos de la ciudadanía, no podemos esperar a que las soluciones vengan solo de los que han causado el problema hasta ahora. Democratizar la energía y que crezcan los proyectos de energía ciudadana es fundamental para que la transición energética se realice a la velocidad y dirección necesaria que permita evitar los peores impactos del cambio climático”.

En el ámbito nacional de las renovables supimos que la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) ha solicitado realinear (disminuyendo en un 25%) el término fijo de la tarifa eléctrica con los porcentajes de los países que están impulsando esta tecnología de autoconsumo. Nuestro país es una excepción internacional, ya que la proporción entre el término fijo es de un 40%, mientras que la media europea se sitúa en un 22%.

El presidente de UNEF, Jorge Barredo, destaca la importancia de la revisión de la metodología tarifaria considerando los elementos de política energética, y señalando que “repercutir los costes del sistema en el término de potencia supondría un freno a las políticas más innovadoras identificadas en el PNIEC, como el fomento del autoconsumo y de la eficiencia energética”.

Además, la actual distribución de la proporción del término fijo y variable en la factura española impide el desarrollo de la movilidad eléctrica, ya que resulta muy difícil adaptar una tarifa con un alto término de potencia al perfil de consumo de un usuario de vehículo eléctrico.

En esta línea sabemos de la importancia de los coches eléctricos para los objetivos de desarrollo sostenible, sin duda estamos frente al transporte del futuro (aéreo, marítimo y terrestre) por su bajo o nulo impacto ambiental, que resultará un punto de inflexión para conseguir ciudades más sostenibles y menos contaminante.

En todo el planeta se suceden las protestas durante el que probablemente esté siendo uno de los veranos climáticamente más controvertidos de las últimas décadas, con lluvias intensas, altas temperaturas e incluso la mayor tormenta de granizo de la que se tiene constancia en Jalisco, en México que ocurrió hace tan sólo unas semanas.

Ante la impasividad gubernamental de muchos estados el colectivo ecologista Extinction Rebellion (XR) protagonizó el pasado lunes 15 de junio una jornada de protestas en las que se bloquearon el tráfico en los principales núcleos urbanos de Reino Unido, el objetivo de esta movilización ha sido reclamar medidas urgentes contra la crisis climática.

El grupo considera que, pese a que el Parlamento británico decretó la «emergencia climática» hace semanas, no está tomando las «acciones decisivas necesarias que la crisis climática requiere».