¿Qué potencia debo contratar?

Cuando se va a contratar el suministro de electricidad con una compañía eléctrica, es muy importante saber la potencia que realmente se necesita, puesto que en el recibo de la luz pagaremos una cantidad fija según los kilovatios contratados.

Así, en el cálculo de la potencia eléctrica para una vivienda, se debe tener en cuenta cuáles son las necesidades para no pagar más de lo debido.

Para calcular la potencia eléctrica que se necesita, se deben sumar las potencias de los aparatos eléctricos que funcionan simultáneamente, teniendo en cuenta que los electrodomésticos de gran potencia conviene utilizarlos de forma alternativa, no al mismo tiempo. A esta suma se debe añadir un pequeño margen de garantía o seguridad.

Las compañías eléctricas ofertan unas potencias máximas a las que hay que adaptarse en el momento de contratar la tarifa y que normalmente son múltiplos de 1.150 vatios (1.150 W, 2.300 W, 3.450 W, 4.600 W, 5.750 W…), por lo tanto, se debe contratar aquella que sea inmediatamente superior a la suma de las potencias simultáneas a utilizar.

De cualquier forma, se debe tener en cuenta que la potencia solicitada para ser contratada no supere la máxima admisible por la instalación. Esta información se puede obtener del Certificado de instalación eléctrica en baja tensión, que facilita el instalador electricista de la vivienda.

En el caso de que la potencia solicitada supere la admitida, se debe aportar un nuevo boletín, el cual debe ser facilitado por el instalador electricista.

Normalmente la potencia de un aparato eléctrico viene indicada en la placa de características. Su unidad es el vatio (W). Pero si la potencia en vatios no se indica en la placa de características, se puede utilizar una fórmula muy sencilla para calcularla: buscar los amperios (A) que vendrán indicados en la placa y a continuación multiplicarlos por los voltios (V) o la tensión de redes que se tenga. El resultado de esta operación será la potencia del aparato. Normalmente la tensión de las redes es 220-230 voltios.

En resumen, la potencia a contratar dependerá del número y simultaneidad de aparatos eléctricos a utilizar en la vivienda y de la potencia de éstos. Así, la potencia necesaria será menor si se utilizan por ejemplo bombillas de bajo consumo. Por otro lado, con electrodomésticos de clase energética A, A+, A++, se consigue una mayor eficiencia, y un menor consumo de electricidad.